Se llama Ani Zonneveld, tiene 51 años y vive en Estados Unidos. Es una de las pocas imanes mujeres en el mundo. Natural de Malasia, se estableció en Los Angeles y está convencida de que la práctica del Islam es “reinventarse para acercarse al Corán”. Así lo ha asegurado en una entrevista al portal francés Cheek Magazine.
Zonneveld aboga por una práctica religiosa donde el género y la orientación sexual no sean fuentes de discriminación.
Entre sus innovaciones, encontramos entre otras que el rezo pueda ser practicado por hombres y mujeres en el mismo espacio. “En La Meca durante la peregrinación, los hombres rezan detrás de las mujeres y se excitan sexualmente, ¿por qué no pueden hacer lo mismo en las mezquitas?”, se pregunta.
Se acercó a la religión después de los atentados de las torres gemelas en 2001. En ese momento comprendió que el Islam era desconocido, dentro y fuera de la comunidad musulmana. Poco a poco, creó una plataforma a la que bautizó con el nombre de “Musulmanes por los valores progresistas”, en la que ahora oficia como imán, al igual que otras diez mujeres en los Estados Unidos.
Su credo, como ella misma manifiesta, es la igualdad dentro de la religión. “Aquí, la igualdad está en el corazón de todas nuestras acciones, ya sea entre hombres y mujeres, homosexuales y heterosexuales, musulmanes y no musulmanes”, asegura.
“Somos la primera organización musulmana liberal en defender la igualdad. Defendemos los derechos humanos: los derechos de las mujeres, las personas LGBT, la libertad de expresión y de religión”, cuenta Zonneveld.
“En nuestra organización, puede haber un imán mujer, un imán gay, lo que sea, porque la igualdad es nuestro principal valor. Eso es lo que siempre debe ocurrir porque el Corán dice que sólo somos juzgados por nuestras obras y nuestra bondad hacia los demás. El resto no importa”, sentencia.
Fuente: ragap.es
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