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La doble cara de Marruecos: acoger un foro de derechos humanos sin respetarlos

Marraquech acoge durante cuatro días en noviembre el II Foro Mundial de Derechos Humanos, donde se reunirán más de 5.000 expertos de 94 países
Varias ONG internacionales denuncian que Marruecos está intentando restringir su participación, mientras que algunas entidades locales han boicoteado el acto al entender que en el país no respeta los derechos humanos
"Se vulnera sistemáticamente el derecho de expresión y de manifestación. Se producen juicios sin garantías y es habitual que los jueces impidan que los presos vayan al médico para probar que han sido torturados", relata un activista

La doble cara de Marruecos: acoger un foro de derechos humanos sin respetarlos /FOTO:  Zahida Membrado
21 de octubre de 2014: La conocida activista marroquí pro derechos humanos Wafa Charaf es condenada a dos años de cárcel por denuncia falsa. La joven, de 26 años, había interpuesto una denuncia tras sufrir una brutal paliza por parte de unos desconocidos, que la secuestraron y apalearon después de participar activamente en una protesta en Tánger. Actualmente cumple condena en la cárcel de esa ciudad, donde su calvario continúa.
27 de noviembre de 2014: Marrakech acoge el II Foro Mundial de los Derechos Humanos. Durante cuatro días se celebrarán debates, talleres y ponencias de asistentes como el exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón o la premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai. Los participantes abordarán los derechos humanos en toda su magnitud, con el objetivo de arrojar luz sobre el grado de compromiso y respeto de estos derechos fundamentales en todo el mundo.
Varias ONG, como Amnistía Internacional, han denunciado que las autoridades marroquíes les han impuesto restricciones para participar en las jornadas preparatorias de la cumbre mundial. Al mismo tiempo, algunas organizaciones locales, han decidido boicotear el foro para denunciar que mientras se encarga de organizar estos actos sobre los derechos humanos, por otro lado, se dedica a torturar presos, disolver con violencia manifestaciones o prohibir las actividades de ONG.
El hecho de que Marruecos acoja la segunda edición de este foro demuestra el interés del Reino alauita por transmitir la imagen de país respetuoso con los derechos humanos. Si bien es cierto que Marruecos ha avanzado en este terreno en relación a épocas anteriores, casos probados de graves violaciones de los derechos humanos demuestran el largo camino que tiene todavía por delante.
Ali Aarrass es un ciudadano belga de origen marroquí que el gobierno español extraditó a Marruecos en 2010, a pesar de que el Comité de Derechos Humanos de la ONU advirtió a España del alto riesgo de que el detenido sufriera torturas y malos tratos. Según Amnistía Internacional (AI), durante los 12 días que Aarrass estuvo detenido, incomunicado y sin asistencia de un abogado en un centro de detención en Temara, ciudad próxima a Rabat, fue brutalmente torturado.
Durante el juicio celebrado en su país, en el que se le condenó por pertenecer a grupos relacionados con el terrorismo, la única prueba presentada fue su confesión, obtenida bajo tortura. Fuentes de AI señalan que en estos momentos sigue abierta una investigación sobre el caso y, desde hace unos días, un equipo médico visita a Aarrass en su celda para determinar si presenta lesiones físicas compatibles con la tortura.
Su hermana, Farida Aarrass, quien desde su detención no ha cejado en su empeño de demostrar las situaciones de injusticia que rodean el caso de su hermano –torturas, juicio sin garantías, ausencia de un abogado- asegura por teléfono desde Bélgica que Ali tiene cicatrices muy visibles en todo el cuerpo, sobre todo en las manos, pies y orejas, y confía que esta investigación demuestre que su hermano sufrió malos tratos durante su arresto ilegal.
Mohamed El Boukili es dirigente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), la única organización de estas características que denuncia abiertamente la vulneración de los derechos humanos y de las libertades individuales en Marruecos. En las oficinas de la organización, cuenta a eldiario.es que en la actualidad 320 personas cumplen condena por expresar libremente sus ideas. "Es cierto que hay muchos países donde se repite esta situación, pero Marruecos no es una excepción". El problema, arguye, es que la comunidad internacional con intereses en la región -EEUU y la UE- "silencia" esta realidad y "le hace el juego a Marruecos para conservar sus privilegios".
Las relaciones de interés entre España y Marruecos facilitan la vulneración de los derechos humanos en situaciones en las que ambos países actúan en connivencia, como ocurre con la intervención de agentes marroquíes en suelo español para detener a inmigrantes subsaharianos o las devoluciones en caliente. Por su parte, la UE mantiene un importante acuerdo bilateral de pesca con Marruecos que permite a las flotas de varios países comunitarios, entre ellos España, faenar en aguas marroquíes. No parece muy probable que ni el gobierno español ni la UE estén por la labor de denunciar las violaciones de los derechos humanos que se producen en el país vecino.
"Se vulnera sistemáticamente el derecho de expresión y de manifestación. Se producen juicios sin garantías y es habitual que los jueces impidan que los presos vayan al médico para probar que han sido torturados". Desde el punto de vista económico, "no hay transparencia, hay mucha corrupción y no existe una contabilidad oficial. Los fondos públicos no se protegen y la justicia no es accesible en todo el mundo", lamenta el dirigente de la AMDH, para quien la solución es "más democracia y más justicia económica".
En el terreno político, con la llegada al poder en 2011 del partido islamista PJD, considera que la situación de los derechos humanos ha ido a peor porque "hay menos libertad y más represión de los derechos individuales". Cree que la Monarquía "está jugando la carta de los fundamentalistas con la ayuda del gobierno norteamericano y francés; es una carta peligrosa porque se le puede volver en contra". Acusa a los gobiernos de estos países de querer convertir Marruecos en un "Estado islámico moderado", pero, asegura, "no lo conseguirán".
Leila tiene 30 años, es homosexual y conoce muy bien la vulneración de las libertades individuales en su país. Jamás mostraría su inclinación sexual en público. No solo porque "la gente no lo entendería", sino porque existe un artículo en el Código Penal (189) que prohíbe explícitamente la homosexualidad. La policía marroquí puede arrestar a un ciudadano por este delito. Durante el juicio, si se demuestra que el acusado mantuvo relaciones con otra persona de su mismo sexo, puede ser condenado.
"Si como ciudadana pago mis impuestos, ¿por qué no puedo ser tratada con respeto por el simple hecho de ser homosexual? ¿Por que no se me respetan mis opciones sexuales? Es muy triste. Soy de Marruecos porque nací aquí pero no pertenezco a este país", desliza esta joven, quien, igual que El Boukili, sostiene que las autoridades están "muy preocupadas" por la imagen que proyecta Marruecos en el exterior y temen que se conozca la "lucha de la sociedad civil comprometida a promover una democracia real".
La doble cara de Marruecos: acoger un foro de derechos humanos sin respetarlos /FOTO: Zahida Membrado
La doble cara de Marruecos: acoger un foro de derechos humanos sin respetarlos /FOTO: Zahida Membrado
La igualdad de sexos efectiva es también una asignatura pendiente en Marruecos, si bien en este campo diversas asociaciones pro derechos de las mujeres realizan un trabajo extraordinario desde hace muchos años y el resultado de su esfuerzo, lucha y tesón es un avance muy importante en la reforma del Código de la Familia.
Fouzia Yassine es miembro de la Asociación Democrática de las Mujeres de Marruecos (ADFM), una de las organizaciones con más voz en el país. "Luchamos para modificar el Código, inspirado en la Sharia, y que regula de manera muy discriminatoria la vida privada de los marroquíes". Antes de la primera gran reforma del Código, la ley mantenía a la mujer bajo la tutela del hombre, permitía la poligamia sin informar a la esposa y consentía el repudio sin justificación. Actualmente, estas prácticas están prohibidas. "La ley todavía establece que una mujer debe heredar la mitad que el hombre, pero estamos trabajando para avanzar en el camino de la equidad real", recalca.
En 2011, Marruecos vivió su Primavera Árabe de la mano del movimiento 20-N, que se organizó para exigir mayor justicia económica y social. A finales de ese año, el Rey Mohamed VI anunció una reforma de la Constitución que, por primera vez en la historia, recoge la equidad de hecho entre hombres y mujeres.
Sin embargo, Fouzzia lamenta que en la práctica la igualdad no existe y las mujeres todavía son tratadas muchas veces como si fueran menores. Una mujer no puede alojarse sola en un hotel, y si acude con un hombre debe presentar la carta de matrimonio. "La situación de la mujer se ha agravado desde la llegada al poder del PJD. Ahora hay más vigilancia y más control hacia las mujeres", deplora. Así, denuncia, por ejemplo, que en Marrakech se ha creado una brigada "antivicio" destinada a controlar a las mujeres en los espacios públicos.
Esta defensora de los derechos de las mujeres concluye que aunque la Constitución hable de igualdad de genero y contemple mecanismos a favor de la paridad, el gobierno actual "no hace esfuerzos reales para armonizar la legislación con la Constitución", por lo que "muchos artículos no encuentran un reflejo efectivo en la vida real", lamenta.
El Diario

Homosexualidad e islam: los gays no son bienvenidos en la mezquita

Ander Çetin, representante de la mezquita de Sehitlik
¿Podría un grupo de musulmanes deshacerse de prejuicios y acoger a gais y lesbianas como una muestra de respeto y tolerancia? ¿Y querrían los homosexuales visitar una mezquita para conocer mejor no solo el Islam, sino también a los jóvenes que profesan la fe de Alá? A estas preguntas quiso responder Ander Çetin, el representante de la mezquita de Sehitlik, cuando organizó un acto que debería haberse celebrado hoy lunes. Tras una visita guiada por el lugar de culto frecuentado mayoritariamente por ciudadanos de origen turco, se organizaría un debate donde unos y otros podrían dejar a un lado tabúes y lugares comunes e intentar entenderse. Pero finalmente no va a ser así. Tras las críticas procedentes de Turquía y de los miembros más conservadores de su comunidad, Çetin decidió cancelar la iniciativa.
“Queríamos hacer algo para luchar contra la homofobia entre los musulmanes y contra la islamofobia entre los gais. Pero hubo un malentendido porque algunos creyeron que nuestro objetivo era legitimar la homosexualidad. Por desgracia no hemos podido convencer a nuestros mayores de que no era así. Al final pensamos que sería mejor mantener el encuentro, pero no en la casa de Alá”, explicaba Çetin el pasado viernes, justo en el momento en el que Sehitlik, la mayor mezquita de Berlín, hervía de fieles que tras la plegaria charlaban tranquilamente con un té o un kebab servido en el patio junto al cementerio islámico.
Encuentros parecidos ya se habían producido en el pasado. Pero en esta ocasión la publicidad que se le dio a la iniciativa en los días previos aumentó la presión sobre sus impulsores. “¿Han permitido las autoridades religiosas turcas que anormales homosexuales franqueen las puertas de las mezquitas?”, se preguntaba hace unos días un periódico conservador turco, país que, entre otros gastos, paga el sueldo del imam de Sehitlik.
Es este un momento difícil para la imagen de los musulmanes en Alemania. Las noticias sobre los 550 ciudadanos crecidos en el país que han viajado a Siria o Irak para participar en la yihad de la mano de Estado Islámico estremecen al país. Ayer mismo, el periódico Welt am Sonntag informaba de la muerte de 60 alemanes que luchaban con la organización terrorista. Consciente de la creciente islamofobia que le rodea, Çetin se ha propuesto impulsar iniciativas para mostrar que la mayoría de los musulmanes no tienen nada que ver con los radicales islamistas. Por eso participó en un proyecto para luchar contra el antisemitismo en el que un rabino y un imam hacían visitas conjuntas a escuelas donde había un gran número de alumnos musulmanes. Y por eso se planteó la idea de llevar a los colectivos gais a la mezquita. “El Islam considera pecado los actos homosexuales, al igual que el sexo fuera del matrimonio. Pero eso no quiere decir que no estemos obligados a respetar a todas las personas. Si alguien comete un pecado, es una cuestión de su conciencia personal y de su relación con Dios. Según el Islam, todos somos candidatos al paraíso”, afirma desde su despacho.

Finalmente habrá un encuentro con gais, pero fuera de la mezquita
Bernhard Heider, responsable de Leadership Berlin, la organización corresponsable de la iniciativa, explica que al principio consideró un error cancelar el encuentro en la mezquita, pero que en los últimos días ha cambiado de opinión. “Pensé que tras esta decisión los medios de comunicación incidirían en la idea de que la religión islámica es machista y homófoba. Pero ahora creo que quizás es mejor que este tema no se trate de una forma tan emocional y politizada. Puedo imaginarme que un encuentro de este tipo tampoco sería posible en una iglesia católica de España. Pero creo que constituye una señal positiva el hecho de que los responsables de la mezquita quisieran organizar este encuentro”, asegura Heider.
Los ciudadanos de origen turco —ya tengan la nacionalidad alemana, la turca o ambas— superan los tres millones de personas, y forman la comunidad de procedencia extranjera más numerosa en Alemania. Su importancia demográfica se ha puesto de manifiesto con las visitas que el entonces primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, efectuó a distintas ciudades alemanas antes de la campaña para dar el salto a la presidencia de la República de Turquía.
El plan inicial de Çetin y Leadership Berlin no podrá llevarse a cabo. El encuentro tendrá lugar esta tarde en una Iglesia Evangélica. Ahí podrán intercambiar sus puntos de vista jóvenes musulmanes y miembros de colectivos de gais y lesbianas. “Es un paso importante. Pero todavía hay mucho camino que recorrer”, reconoce Çetin. “Quizás seamos pioneros. Pero estoy convencido de que dentro de unos años será posible celebrar un encuentro de estas características en nuestra mezquita”, concluye.
El País

Homosexualidad e islam: Irán, aquel país que presiona a los homosexuales a cambiar de sexo


Donya: "me sentía muy presionada y comencé a sentir la necesidad de cambiar mi sexo lo antes posible".

Irán es uno de los pocos países donde los actos homosexuales son castigables con la muerte.
No obstante, en los años 80, el fundador de la República Islámica, Ayatolá Jomeini, emitió una fetua (pronunciamiento legal en el islam) autorizando el cambio de sexo, aparentemente luego de quedar conmovido por el testimonio de una mujer que le confesó sentirse atrapada en el cuerpo de un hombre.
De modo que en la actualidad los clérigos aceptan que una persona puede tener el sexo equivocado.
Esto deja una cruda encrucijada para los gay iraníes: costearse una operación de cambio de sexo o huir del país.
Donya se encontró justo frente a esa disyuntiva.
Durante mucho tiempo mantuvo su cabello corto y usaba gorras, no velos.
Un día acudió al médico para que le ayudara a detener su período menstrual.
"Era muy joven, y realmente no entendía mi propio organismo", dijo. "Pensé que podía parar mis períodos, porque quería ser más masculina".
Si la policía le preguntaba por su cedula de identidad y notaban que era mujer, le recriminaban por su apariencia: "¿Por qué estas así? ¿Por qué no mejor te cambias el sexo?", le decían.

Meta personal


La intervención quirúrgica está siendo ofrecida como alternativa a personas que no son transexuales, sino gay.

"Me sentía muy presionada y comencé a sentir la necesidad de cambiar mi género lo antes posible".
Su primer paso fue comenzar a recibir un tratamiento de hormonas durante siete años.
Su voz se hizo más gruesa.
Pero cuando los doctores le propusieron la cirugía, ella consultó con amigos que habían pasado por la operación, y le comentaron que sufrieron muchos problemas.
Por eso comenzó a dudar si la intervención quirúrgica era el camino para ella.
"No tenía fácil acceso a internet para investigar sobre los efectos secundarios de la operación, dado que muchas páginas están bloqueadas. Pero recibí información de amigos que estaban en Noruega y Suecia", comentó.
"Me dije que primero tenía que conocerme mejor a mí misma…Ya había aceptado que era lesbiana y estaba feliz con eso para empezar".

Transexuales o gay

Aún cuando no hay una política oficial en Irán que obligue a las personas a cambiar de sexo, la presión social puede ser intensa.
Shabnam –que no es su nombre verdadero– es psicólogo en una clínica pública en Irán y dice que muchas personas terminan siendo empujadas hacia la decisión de la operación.
Los doctores reciben la instrucción de decirles a estos pacientes que están "enfermos" y necesitan tratamiento, comenta el psicólogo.
Usualmente son referidos a clérigos que les dicen que deben fortalecer su fe diciendo adecuadamente sus oraciones todos los días. También les ofrecen el tratamiento médico.
Y como las autoridades "desconocen la diferencia entre identidad y sexualidad", dice Shabnam, los doctores insisten en que necesitan recurrir al cambio de sexo.

Muchos homosexuales se sienten forzados a irse de Irán.

"Les dicen que todo es muy fácil. Les prometen nuevos documentos de identidad e incluso antes de la operación, permiso para caminar libremente por las calles usando la ropa que quieran. Les prometen un crédito para pagar la operación", explica el psicólogo.
Los simpatizantes con la política oficial alegan que los iraníes transgénero reciben ayuda para vivir su vida de un modo que los satisface y tienen más libertad que en otros países.
Pero la preocupación es que la operación de cambio de género está siendo ofrecida para personas que no son transgénero sino homosexuales, y pueden no tener la información para entender la diferencia.

Cifras en aumento

La agencia de noticias progobierno Khabaronline señala que los casos de reasignación de sexo aumentaron de 170 en 2006 a 370 en el 2010.
Las cifras pueden ser mayores. Un doctor de un hospital le dijo a la BBC que él solo había realizado más de 200 operaciones cada año.
En muchos países este tipo de operaciones incluye apoyo psicológico, tratamiento hormonal, y en algunos casos, operaciones adicionales que producen cambios drásticos en la vida de los pacientes.
Es un proceso complejo que puede tomar muchos años.
Sin embargo, este no es el siempre el caso de Irán.
"Creo que en realidad les están violando sus derechos humanos. Me entristece que organizaciones que supuestamente tienen un objetivo humanitario toman partido por el gobierno, en vez de hacerlo por la gente".

Ruta de escape: Turquía, luego Canadá

Para quienes toman la opción de huir del país, el camino no es menos difícil.

Arsham Parsi formó un grupo de apoyo para ayudar a homosexuales a escapar de Irán. La ruta suele ser Turquía y luego Europa o Norteamérica.

Dado que en Turquía los ciudadanos iraníes no requieren visa, usualmente se convierte en la primera escala.
De ahí frecuentemente solicitan asilo en un país de Europa o América del Norte.
Esa fue la experiencia de Donya, ahora de 33 años, quien optó por irse a Turquía con su hijo, producto de un breve matrimonio, y luego emigraron a Canadá, donde esperan recibir la condición de asilados.
En algunos casos la espera por asilo puede durar años. Mientras esperan pueden verse obligados a establecerse en ciudades rurales en Turquía, donde los prejuicios están más extendidos.
Arsham Parsi, quien llego a Turquía en 2005, explica que mientras vivía en Kayseri, en el centro del país, fue golpeado por personas y le negaron tratamiento médico para su hombro dislocado por ser gay.
Luego se mudó a Canadá, donde ahora tiene un grupo de apoyo, llamado el Tren Iraní para refugiados Gay.
Según Parsi, semanalmente reciben cientos de peticiones. En los últimos diez años han ayudado a casi 1.000 personas a irse de Irán.

BBC

LGBT: 'Hacia Una Primavera Rosa', documental español sobre la homosexualidad en el mundo árabe

Hacia una primavera rosa

'Hacia Una Primavera Rosa', documental gay sobre el mundo árabe. ¿Cómo viven los árabes LGBT? Descúbrelo en el documental 'Hacia Una Primavera Rosa'.
"La clandestinidad es la situación a la que se ven abocados los jóvenes árabes que forman parte de la comunidad LGBT. Después de la frustración tras la Primavera Árabe, ¿será el momento de que llegue una Primavera Rosa?". Así describe Mario de la Torre su documental gay 'Hacia Una Primavera Rosa', que explora cómo vive la comunidad LGBT en el mundo árabe. Como supondrás, allí difícilmente verás a dos chicos cogidos de la mano.
Este proyecto documental, creado en colaboración con Amnistía Internacional y el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Rey Juan Carlos, viene en forma de varios capítulos. El primero de ellos lo puedes ver a continuación gratis y se centra en el mundo LGBT en Túnez: dale al play a 'Hacia Una Primavera Rosa', pon los subtítulos haciendo clic en "CC" y descubre cómo vivirías si hubieras nacido en ese país.
Hacia Una Primavera Rosa


El orgullo LGTB clandestino de Marruecos



El artículo 489 del Código Penal castiga con penas de tres meses a tres años de prisión. Desde la independencia de Marruecos en 1956, más de 5.000 homosexuales, la mayoría hombres, han sido encarcelados por su orientación sexual. ”La sexualidad es un tema tabú en este país, pero aún lo es más si eres homosexual. Te ven como un enfermo desviado e inmoral. Estamos perseguidos y desprotegidos”, cuenta un militante LGTB al diario español EL MUNDO.

Cada 20 de octubre celebran que en 2007 Leila Amrouche, una activista marroquí, prefirió acabar con su vida a someterse al matrimonio forzoso con el que su familia pretendía curar su homosexualidad.

KifKif, una asociación marroquí con base legal en España, celebró ayer diversas charlas en Casablanca para tratar de conmemorar este día. Una jornada para reunirse con un poco menos de miedo que las demás. “Lo peor no es estar fichado, sino que pueden usar esa información para intimidarte. Estamos expuestos a un constante peligro”, aseguran desde las organizaciones LGTB, que estima que el 30% de los homosexuales en el reino alauí han pensado alguna vez en suicidarse.

Turismo Gay en Marruecos: No es país para gays

Túnez, Egipto y Marruecos castigan la homosexualidad

"Marruecos: pónganse las pilas ¿Son ustedes un destino turístico o no?". La frase es parte de un tuit de Jason Manford, un humorista británico con 146.000 seguidores. El mensaje llamaba a liberar un turista encarcelado en Marruecos por ser gay. Mientras, el debate sobre la permisividad en destinos como Túnez, Marruecos y Egipto -competidores de España en sol y playa- arrecia.

¿Deben viajar los turistas LGBT a destinos con leyes restrictivas? "Infórmense antes de viajar a cualquier país -indica el Ministerio británico de Exteriores- y evite situaciones de peligro, como muestras de afecto en público".

Más drásticos, algunos llamaban a "no visitar" Marruecos tras el incidente. "No es un país seguro para nuestros turistas", terciaba Charlie Elphicke, diputado conservador británico. Otros, como su colega abiertamente gay Nigel Evans, aseguraban que volverían al país alauí "mañana mismo".

Leyes

En el debate subyacen capítulos legales en países del Magreb y Egipto. En Marruecos, el artículo 489 del código penal castiga con hasta tres años de cárcel "los actos impúdicos o antinaturales con personas del mismo sexo".

La misma situación se repite en Túnez. El país de los resorts playeros de Hammamet y Djerba legisla las relaciones íntimas. Lo hace en el artículo 230. "La sodomía [...] será castigada con penas de hasta tres años", reza el texto legal.

El caso de Egipto es distinto. No hay ley explícita contra las relaciones entre personas del mismo sexo. No obstante, la ley 10/1961 contra el libertinaje, aún en vigor, sirve de paraguas para arrestar a gays, afirma un informe de Human Rights Watch de 2004.

Potencial

Precisamente, la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA) denuncia que el marco legal en Egipto es "poco claro". La oenegé avisa a los turistas que en Túnez y Marruecos la homosexualidad está penada con la cárcel.

Por contra, la Asociación Europea de Turismo Gay (GETA por sus siglas en inglés) considera a España el segundo país más gay friendly de Europa. Sólo Reino Unido puntúa mejor que la Península Ibérica.

La misma asociación avisa que el turismo LGBT supone un volumen de 50.000 millones de euros al año. El pastel representa un 8% del turismo en Europa, con 26 millones de potenciales turistas.


02b

Juan Goytisolo: Homofobia y Lacras Sociales


Decir que he leído de un tirón, con apasionamiento, Mapa dibujado por un espía, de Guillermo Cabrera Infante, publicado por Galaxia Gutenberg en una cuidada edición a cargo de Antoni Munné, es quedarme corto. La inmersión en sus páginas ha sido para mí retroceder en el tiempo, un salto vertiginoso de medio siglo para vivir entre personajes que fueron mis amigos y otros muchos que frecuenté u oí hablar de ellos durante mis dos viajes de “turista revolucionario” a una Cuba que parecía encarnar la utopía de una sociedad libre, justa e igualitaria. Mi librito Pueblo en marcha,publicado en París en 1962, da buena cuenta de ello.
Durante mi segunda estancia en La Habana, en plena crisis de los cohetes, con miras a un guion de cine para Tomás Gutiérrez Alea que nunca se llevó a cabo, Cabrera Infante no estaba en Cuba. Había sido nombrado agregado cultural de la embajada de su país en Bruselas y allí residía cuando en junio de 1965 recibió la noticia de la grave enfermedad de su madre y llegó a La Habana justo para asistir a su entierro. Tras unos días de duelo, cuando se disponía a coger el avión de regreso, una llamada telefónica del ministro de Asuntos Exteriores se lo impidió. Raúl Roa quería hablar con él y no pudo embarcarse con los demás pasajeros.
Mapa dibujado por un espía abarca el periodo de cuatro meses entre esta salida frustrada y su costosa autorización para dejar la isla con destino a España en donde su novela Tres tristes tigres había sido galardonada con el premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral: un periodo lleno de tensiones e incidentes que desembocaron en su decisión de expatriarse con la amarga verificación de que Cuba ya no era Cuba y de que aquel país no era su país.
Ante el rumbo inquietante de la revolución hacia un sistema totalitario que alarmaba incluso a viejos militantes comunistas como el poeta Nicolás Guillén a quien Fidel Castro había tildado de “haragán” en una charla con los estudiantes (“¡Este tipo es peor que Stalin! Por lo menos Stalin está muerto pero este va a vivir 50 años más y nos va a enterrar a todos”, dijo Guillén a Cabrera Infante), los escritores cubanos llamados al orden desde el famoso encuentro con Fidel en 1961 y el cierre posterior del magacín Lunes de Revolución dirigido por Guillermo, se habían dividido entre quienes se atrevían a criticar abiertamente la deriva autoritaria del régimen como Walterio Carbonell y Martha Frayde, los críticos cautos como Carlos Franqui y Gutiérrez Alea (cuyo filme Fresa y chocolate fue un prudente ejercicio de disidencia) y los que se doblegaron a los imperativos doctrinales del “socialismo real” en el que, como dijo un libertario de Mayo del 68, todo era real excepto el socialismo.
Dada la imposibilidad de resumir aquí la pleamar represiva que afectaba a intelectuales, escritores y artistas reflejada en el libro, me detendré en uno de los elementos más significativos de lo que se conoce hoy como la Década Ominosa: la obsesión enfermiza del régimen contra los culpables o sospechosos de homosexualismo, calificados de “delincuentes sexuales”, obsesión que desembocó en el envío de decenas de millares de ellos a los campos de trabajo de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) poco después de la salida de Cabrera Infante de la isla.
La creación de un departamento del Ministerio del Interior, el de Lacras Sociales, era el vértice de una vasta pirámide de espionaje y control que a partir de los Comités de Defensa de cada barrio elaboraba casa por casa un censo de los sospechosos de desviación. Obviamente, los medios literarios y artísticos se convirtieron en el punto de mira de los celadores del orden y las buenas costumbres impuestos por la Revolución. El Teatro Estudio, el grupo cultural El Puente, los círculos intelectuales marginados por la línea oficial comenzaron a sufrir las consecuencias de esa manía persecutoria. El director de la revista Casa de las Américas, Antón Arrufat, había sido destituido de su cargo por haber publicado un poema de José Triana con alusiones homoeróticas e invitado a Cuba al icono de la Beat Generation Allen Ginsberg. En cuanto a Virgilio Piñera, detenido ya en 1961 en la primera redada organizada por los guardianes de la ortodoxia a ultranza y liberado gracias a la intervención de Carlos Franqui, vivía aterrorizado y con esa valentía suya que brotaba del miedo había discutido con sus amigos la idea de una manifestación ante el palacio presidencial para denunciar el acoso que sufrían por parte de Lacras Sociales y su jauría de malsines. Dicha manifestación que anticipaba la de los actuales activista gais en regímenes autoritarios y que en el contexto cubano de 1965 era inútilmente suicida no se realizó y el ministro del Interior, el comandante Ramiro Valdés y su adjunto Manuel Piñeiro siguieron con las suyas contra las “desviaciones y extravagancias” tanto de la santería africana de los lucumíes y abakuás como de los estigmatizados sodomitas.
El episodio más revelador de esa atmósfera paranoica que refleja el libro es tal vez el referido al autor por Tomás Gutiérrez Alea, mi amigo Titón: el del “juicio” al que asistió casualmente con dos colegas en la Federación de Estudiantes Universitarios contra dos alumnos acusados de contrarrevolucionarios, sentados en un estrado con el juez y sus acusadores ante una asamblea vociferante que no les concedía la palabra y exigía su expulsión. Las víctimas de aquella siniestra farsa eran un muchacho motejado de “raro” y una chica, de “egoísta y exquisita”. Los dos jóvenes y un asistente al acto que no alzó el brazo como los demás (“¡ojo, aquí hay uno que no votó!”) fueron excluidos de la universidad y después de aquel linchamiento purificador el raro, un alumno eminente de la escuela de Arquitectura, se arrojó del último piso del edificio en el que vivía. La epidemia de suicidios que diezmó las filas de la intelectualidad y la clase política cubanas durante aquellos años, epidemia analizada por Cabrera Infante en su obra Mea Cuba, se cobró una víctima más.
No quiero concluir estas líneas sin mencionar la digna y eficaz intervención de Lezama Lima para quitar hierro a las palabras del Walterio Carbonell ante un grupo de empresarios franceses salvándole así momentáneamente de la máquina represiva que se abatiría sobre él dos años más tarde acusado de fomentar un Poder Negro en la isla y el ostracismo y castigo de algunos fieles de Che Guevara como el embajador de Cuba en Bruselas Alberto Mora a quien su excompañero de lucha antibatistiana Ramiro Valdés visitaría más tarde en su celda de La Cabaña exhortándole a que confesara sus imaginarios crímenes contrarrevolucionarios, y Enrique Oltuski, enviado cuatro meses al penal de Isla de Pinos por haber pronosticado con acierto el fracaso de uno de los grandiosos planes agrícolas de Fidel.
La transformación del “desviacionismo” sexual en político y de ambos en una forma inicua de delincuencia constituye una de las páginas más sombrías de una Revolución que Cabrera Infante, como la inmensa mayoría de intelectuales cubanos, acogió con entusiasmo hasta que las sucesivas experiencias recogidas en el libro sobre su última estancia en la isla le convirtieron en este gran escritor de dentro desde fuera de Cuba que todos sus lectores admiramos.
Juan Goytisolo es escritor.

Fuente: ElPaís
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