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LGBT: 'Hacia Una Primavera Rosa', documental español sobre la homosexualidad en el mundo árabe

Hacia una primavera rosa

'Hacia Una Primavera Rosa', documental gay sobre el mundo árabe. ¿Cómo viven los árabes LGBT? Descúbrelo en el documental 'Hacia Una Primavera Rosa'.
"La clandestinidad es la situación a la que se ven abocados los jóvenes árabes que forman parte de la comunidad LGBT. Después de la frustración tras la Primavera Árabe, ¿será el momento de que llegue una Primavera Rosa?". Así describe Mario de la Torre su documental gay 'Hacia Una Primavera Rosa', que explora cómo vive la comunidad LGBT en el mundo árabe. Como supondrás, allí difícilmente verás a dos chicos cogidos de la mano.
Este proyecto documental, creado en colaboración con Amnistía Internacional y el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Rey Juan Carlos, viene en forma de varios capítulos. El primero de ellos lo puedes ver a continuación gratis y se centra en el mundo LGBT en Túnez: dale al play a 'Hacia Una Primavera Rosa', pon los subtítulos haciendo clic en "CC" y descubre cómo vivirías si hubieras nacido en ese país.
Hacia Una Primavera Rosa


El orgullo LGTB clandestino de Marruecos



El artículo 489 del Código Penal castiga con penas de tres meses a tres años de prisión. Desde la independencia de Marruecos en 1956, más de 5.000 homosexuales, la mayoría hombres, han sido encarcelados por su orientación sexual. ”La sexualidad es un tema tabú en este país, pero aún lo es más si eres homosexual. Te ven como un enfermo desviado e inmoral. Estamos perseguidos y desprotegidos”, cuenta un militante LGTB al diario español EL MUNDO.

Cada 20 de octubre celebran que en 2007 Leila Amrouche, una activista marroquí, prefirió acabar con su vida a someterse al matrimonio forzoso con el que su familia pretendía curar su homosexualidad.

KifKif, una asociación marroquí con base legal en España, celebró ayer diversas charlas en Casablanca para tratar de conmemorar este día. Una jornada para reunirse con un poco menos de miedo que las demás. “Lo peor no es estar fichado, sino que pueden usar esa información para intimidarte. Estamos expuestos a un constante peligro”, aseguran desde las organizaciones LGTB, que estima que el 30% de los homosexuales en el reino alauí han pensado alguna vez en suicidarse.

Entrevista al escritor gay marroquí Abdellah Taïa en la revista gay árabe ASWAT

Traducción al castellano de la entrevista de Abdellah Taïa en el magazine marroquí gay ASWAT

1-      Hablenos de su novela “El Día Del Rey” (“Le jour du roi”, editions du Seuil, Prix de Flore 2010)
 El Dia del Rey vió la luz en 2010. En 2011, esta novela fue traducida al árabe por la editora libanesa DAR AL-ADAB. Ha sido la primera vez que uno de mis libros ha sido traducido a la lengua árabe. Es muy importante para mi. Incluso si escribo en francés, el árabe domina todo en mi, en mi corazón y en mi estilo. El Día del Rey, como mis otros libros, muestran hasta que punto el árabe influencia enormemente el ritmo de mis frases cortas y escritas en francés, hasta que punto el imaginario árabe es visible por todas partes en mis historias. No busca nunca deshacerme de esta influencia mayor. Yo soy primero y ante todo un hombre árabe. El Día del Rey transcurre en junio de 1987, en Salé. Presenta la amistad fuerte y ambigua de dos adolescentes marroquís: Omar, el pobre, y Khalid, el rico. Este último es escogido para participar en una ceremonia organizada por el Rey Hassan II. Khalid no le dice nada a Omar.
Cuando aquel descubre la mentira, es la guerra. Una guerra de identidades demasiado apresadas en Marruecos. Una guerra justa e injusta. Una guerra donde el amor entre Omar y Khalid se revelará cada vez más en el interior del bosque de Mamora. Al final del libro, un nuevo personaje aparece. Se trata de Hadda, la negra. Es ella quien llevará la revolución hasta el final, Sola y contra todos. En Rabat, en Touarga…

2-      ¿De donde el viene el valor para defender, desde hace muchos años, las libertades individuales para todos los Árabes y sobretodo para los homosexuales árabes y musulmanes?
 No soy valeroso hoy en día. Tengo los libros para defenderme, para darme una legitimidad que los otros (incluso aquellos que no me dan su reconocimiento) no pueden quitarme. Tengo lectores que me siguen. Amigos fieles. No estoy solo en la lucha por que las libertades individuales sean garantizadas por fin en las leyes de Marruecos. La libertad para los homosexuales como para los heterosexuales… era mucho más combativo cuando era un chaval, un adolescente. El mundo (también mi familia) no quería que viviera como yo soy. Era necesario cambiar, agachar la cabeza. Renegar de mi mismo. Sino: la muerte. Estaba obligado a hacer lo que esperaban de mi aunque solo fuera aparentemente. En el fondo de mi mismo, yo resistía, no renunciaba. En ese momento hacia falta ser muy valiente para seguir convencido de que yo era una buena persona, no una inmundicia, y que un día tendría mi libertad completa. Hacia falta valor para no deprimirse todo el rato, para no llorar sin descanso, no renunciar a un sueño (el del cine), engancharse para simplemente respirar, continuar viviendo… el mundo no ha hecho nada por hacerme las cosas más sencillas, ayudarme… no guardo odio en mi. Hoy he perdonado a el mundo, pero los mecanismos, producto de las humillaciones continuas durante muchos años están todavía allí. No son los libros quienes me ayudarán a salir de estas neurosis y de ese miedo que tengo pegado a la piel. Hoy en día peleo. Hablo. Escribo. Pero para ser sincero, no estoy todavía completamente libre de mis traumas de infancia.

3-      ¿Qué obstáculos encuentra debido a la libertad que expresa en sus libros, entrevistas, tomas de posición políticas?
" Los derechos para los gays árabes y musulmanes, estoy convencido que acabaremos por obtenerlos, por conquistarlos en todas las sociedades árabes. Claro que siempre existirán personas que querrán impedir nuestra liberación, que nos maldecirán y nos insultaran. No es grave. Es necesario no desviarse de lo esencial..."
” Los derechos para los gays árabes y musulmanes, estoy convencido que acabaremos por obtenerlos, por conquistarlos en todas las sociedades árabes. Claro que siempre existirán personas que querrán impedir nuestra liberación, que nos maldecirán y nos insultaran. No es grave. Es necesario no desviarse de lo esencial…”
En la actualidad no veo obstáculos. Están en todas partes, en Marruecos y en Francia. Pero no renuncio. Me he convertido con el paso de los años en alguien muy testarudo. En eso me parezco a mi madre M’Barka… estoy convencido de los que digo y de lo que hago. Sé porque hablo y porque debo continuar haciéndolo. Por mi, por los otros, los homsexuales y no solamente… la mirada castradora de la familia, de la sociedad, de aquellos que quieren imponer su visión obtusa del Islam, del mundo, la mirada reprobadora de los amigos, de los más cercanos, de todo eso de lo que me he deshecho hace ya años. No espero que nadie me diga que tengo razón, que bendigan lo que hago, he tomado la costumbre de funcionar en soledad, solo ante el mundo. El mundo no puede resumirse a la familia y al Iman. Cada uno tiene el derecho a inventarse algo único en esta tierra, dejar un legado, crear un enlace nuevo con el cielo. Es necesario intentar ir donde queramos alla donde queramos a pesar de los demás. Es importante que este mensaje se repita una y otra vez, sobretodo en Marruecos donde el grupo y las costumbres aplastan todo y a todos. ¡Estoy harto de tener que aparentar! Tenemos que existir de ahora en adelante por nosotros mismos, primero y sobretodo por nosotros mismos…

4-      Ahora que los islamistas están a punto de ganar las elecciones en numerosos países árabes, ¿piensa usted que un día se podrán obtener derechos para los homosexuales árabes?
 La Primavera Árabe ha aportado algo de esencial: La caída del muro del miedo en el corazón de los árabes. Ya no es necesario tener miedo. Es necesario que cada uno, a su manera, se adscriba, se libere y esté en el corazón del mundo. Hacer algo valioso. Avanzar. Avanzar. Los derechos para los gays árabes y musulmanes, estoy convencido que acabaremos por obtenerlos, por conquistarlos en todas las sociedades árabes. Claro que siempre existirán personas que querrán impedir nuestra liberación, que nos maldecirán y nos insultaran. No es grave. Es necesario no desviarse de lo esencial: cambiar el punto de vista de los otros sobre la homosexualidad en general y sobre las libertades individuales en particular. Los árabes han comprendido que no son nuestros gobiernos, sean islamistas o no, los que nos van a dar nuestra libertad. Hay que tirar hacia adelante sin ellos. Disponemos de internet hoy en día para hacernos eco de nuestra lucha. Hay periodistas valerosos que nos apoyan en esta batalla por el derecho y la dignidad. Cuando veo lo que el extraordinario movimiento del 20 de Febrero ha conseguido en Marruecos, me crea esperanzas. Me agarro a esta esperanza. Debemos todos agarrarnos a esta esperanza. Es fuerte. Fuerte y verdadero.

" Amar a Marruecos es amar la libertad real y asumida por todos los ciudadanos de ese país… Nos faltan modelos a seguir en Marruecos para que esta libertad sea aceptada y compartida por todos, para que salgamos por fin de la hipocresía y de la corrupción que ahogan nuestras vidas marroquís."
” Amar a Marruecos es amar la libertad real y asumida por todos los ciudadanos de ese país… Nos faltan modelos a seguir en Marruecos para que esta libertad sea aceptada y compartida por todos, para que salgamos por fin de la hipocresía y de la corrupción que ahogan nuestras vidas marroquís.”
5-      Cuándo miro sus entrevistas en youtube, nos sorprende su gran afinidad con Marruecos…
 Soy marroquí, nací en Marruecos. Estoy ligado al cielo y a la tierra que he conocido en Salé y en Rabat. Ligado a Hay Salam. Al rio Bouregreg. A la Universidad Mohamed V. A los santos de Salé: Sidi Ben Acher y Sidi Abdellah Ben Hassoum. Mi imaginario viene de ahí. Mi capacidad de resistencia, de rebelarme, viene de ese mundo donde he visto a mi madre M’Barka pelear sin parar… esta ligazón visceral no me impide tener una perspectiva crítica sobre Marruecos, su sociedad, sus incapacidades, su poder, sus tradiciones asfixiantes, sus numerosos bloqueos. Amar a Marruecos, no consiste en repetir día y noche que lo amas, que lo veneras. Amar a Marruecos es amar la libertad real y asumida por todos los ciudadanos de ese país… Nos faltan modelos a seguir en Marruecos para que esta libertad sea aceptada y compartida por todos, para que salgamos por fin de la hipocresía y de la corrupción que ahogan nuestras vidas marroquís.

6-      Hablenos de su infancia…
 ¿Mi infancia?  Pobre. Desnuda. Formidable. Dura. Jugaba mucho en las calles. Hacía unas travesuras terribles: he matado gatos y pájaros. Tuve sexo inocente con un monton de compañeros. Caía enfermo con mucha frecuencia. Era afeminado. La gente me insultaba. Pero yo continuaba saliendo a la calle. Quería estar en el mundo, vivo, en la lucha y en la transgresión. En el ruido. Yo no me daba completamente cuenta hasta que punto el mundo me rechazaba y me iba a rechazar aún mucho más. Guardo un fuerte sentimiento por esta infancia y un cierto gusto de libertad a pesar de todo. La sensación del hambre. Tenía siempre hambre y no siempre había comida en casa. Era muy duro. Y al mismo tiempo no era importante. Me sigo viendo en la habitación donde vivíamos todos juntos: mi madre, mi hermano pequeño, mis seis hermanas y yo. Esa habitación resume y simboliza muchas de las cosas de mi vida y mi escritura. La encontramos por otro lado en mi última novela, “Infidèles”, que acaba de salir y que habla de una madre marroquí prostituta, Slima, y de su hijo Jallal… La infancia, todo viene de la infancia. En la adolescencia me pidieron que me hiciera hombre: No fui capaz. Para el homsexual marroquí que yo soy, los verdaderos problemas comenzaron en la adolescencia.

7-      Una última palabra…
Quiero enviar un cariñoso saludo a todos vuestros lectores y, a través vuestro a todos los y las homosexuales marroquís, árabes, musulmanes (o no). Decirles también que relean a los autores árabes Al-Jahiz, Omar Khayyam, Abou Nouass, Jallal Dine Rûmi: En estos escritores, que escribieron libremente hace ya siglos sobre la homosexualidad, encontrareis la inspiración que a veces nos falta en el mundo árabe actual. ¡Valor para todos nosotros! La batalla no ha hecho nada más que empezar…
Enlace a la notica original en árabe: ASWAT

"Mi país vive en la negación de la homosexualidad"

Abdellah Taïa, el jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, sede del congreso. MÓNICA PATXOT
28/09/2008 - ENTREVISTA A ABDELLAH TAÏA. Este escritor marroquí se autodefine con ironía como un «héroe», pues fue el primer intelectual de su país en tomar la difícil decisión de salir del armario con nombre y apellidos 

Tiene 35 años pero la juventud se resiste a abandonarle. Como tantos marroquíes de origen humilde, Abdellah Taïa (Salé, 1973) es una persona de ademanes dulces pero llenos de melancolía. La misma que impregna su obra, en la que narra su vida de joven homosexual, primero en su país y, después, en un exilio largo tiempo soñado en París, la ciudad donde quería estudiar cine y donde vive desde 1999.

En enero de 2006, exponiéndose al escarnio de la sociedad musulmana en la que nació, reconoció públicamente su condición de homosexual en el semanario independiente marroquí 'Tel Quel'. En junio de 2007, esta revista le dedicó su portada: sobre su fotografía, se podía leer 'Homosexual'. Fue el primer intelectual de su país en salir del armario: ahora es un símbolo.

El jueves pasado, este escritor estuvo en Madrid para participar en el primer congreso sobre Derechos Humanos, Sociedad Civil y Homosexualidad en los países de mayoría musulmana, organizado por la Confederación Española de Asociaciones de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (Colegas). Esta confederación quiere llamar la atención sobre la situación en la que viven los homosexuales en los países islámicos.
En 26 estados de mayoría musulmana, esta opción sexual es delito. En algunos, como Irán o Arabia Saudí, se castiga con la muerte. En Marruecos no se llega a tanto, pero el artículo 489 del Código Penal prevé penas de seis meses a tres años de cárcel para los homosexuales. Su vida sigue dominada por el peso de la H'chouma: la vergüenza.
Usted describe irónicamente su salida del armario como su conversión en héroe
Fue durante la presentación de mi libro Le Rouge du Tarbouche (El rojo del fez). Una periodista del 'Tel Quel' quería dedicar su artículo a la homosexualidad. Nunca pensé que haría algo parecido, pero entonces me di cuenta de que tenía que ser valiente, una especie de héroe. Esta periodista me dio la oportunidad de asumir del todo mi verdad íntima y literaria; porque mi reivindicación no era sólo sexual, sino identitaria.
¿Lo sintió como un deber?
Por supuesto. Es la literatura la que me da visibilidad y el derecho de hablar. Hay un deber de decir la verdad, de tomar la palabra.
¿Qué siguió a su anuncio?
Me esperaba una reacción violenta, pero hubo de todo. Algunos medios (se refiere, por ejemplo, al popularísimo diario Al Massae) me insultaron. No digo que esto sea normal, pero sí es sintomático de las contradicciones de la sociedad marroquí, en la que la homosexualidad se ha convertido en una obsesión. Lo bueno es que ahora con el asunto de la supuesta boda gay en Alcazarquivir (seis homosexuales fueron a la cárcel por ello), se ha abierto un debate sobre este asunto.
¿Y su familia?
Su reacción fue de gran dolor. Mi hermano pequeño no podía ni salir a la calle. Estaban en su derecho de sentir dolor: yo acababa de anunciarles que era diferente y además temían por mí. Pensaban que yo no podía ser un buen musulmán, pero no me rechazaron. Mi sufrimiento no es nada comparado con los gays que han estado en la cárcel o, por ejemplo, el de ese estudiante de Fez al que los islamistas hicieron un juicio hace dos años por ser homosexual.
¿Ha vuelto a su casa familiar?
Sí, en junio, pero en casa no hablamos de mi homosexualidad. Eso no quiere decir que mi familia la acepte. Cuando volví a casa, mi madre cocinó mucho para mí. Fue muy tierno, pero sé que era una forma de no hablar sobre ello. En Marruecos, aún estamos en la negación de la homosexualidad, no queremos nombrarla porque eso representaría reconocer su existencia.
¿Se trata sólo de libertad sexual?
La auténtica cuestión no es la sexualidad, incluso si el sexo es un derecho humano, sino la individualidad. En Marruecos, el peso de la sociedad y la familia es agobiante, pero es que venimos de generaciones de adoctrinamiento.
Usted dice que el árabe es la lengua del silencio.
Sí, es una lengua que se usa para callar.
¿Por eso escribe en francés?
No, el francés en Marruecos es la lengua de los ricos y, siendo yo de familia pobre, era un reto dominarla. Pero me gusta y no me gusta a la vez. Empecé a escribir en ella porque tenía un diario personal para mejorar mi francés que fue luego el germen de mis libros.
La homosexualidad está muy presente en la cultura popular marroquí.
Sí, esos hombres que se disfrazan de mujer en la plaza Jmaa el Fna sin que ocurra nada o las romerías donde tradicionalmente ha habido una gran tolerancia sexual. Pero es que los marroquíes, en privado, son una gente muy libre. El problema es el control de la sociedad. Yo no quiero renunciar a esa cultura popular.
¿Hay mucha hipocresía?
Sí, en Marruecos hay una tensión homosexual evidente que quizás viene de ese deseo de controlar a la gente. Incluso los del partido islamista te dicen: "Tú puedes ser homosexual pero que no se vea". No hay problema si lo haces a escondidas; sin embargo, llega un momento en el que la sociedad te atrapa e intentan obligarte a que te cases.
¿Es usted optimista sobre el futuro de Marruecos?
Vivo una lucha interior. Hay veces que soy optimista: mire cómo ahora los periódicos critican al rey, pero, en el aspecto económico, todo está estancado. La cotidianeidad de muchos marroquíes es luchar para comer cada día; así es imposible hablar de libertad sexual. La precariedad económica impide el cambio de las mentalidades. Aun así, hay una evolución innegable, pero el deseo de modernidad debe luchar en Marruecos contra las fuerzas del oscurantismo, que pretenden imponer su visión.
¿Se considera usted musulmán?
Culturalmente me siento musulmán, pero lo soy a mi manera, no como se me quiere imponer. 

Kif Kif, la asociación pionera en Marruecos

Kif kif (iguales) es el nombre elegido por la primera asociación marroquí de gays y lesbianas. Su presidente, Samir Bargachi, estuvo el jueves en el congreso de Madrid y contó cómo han intentado legalizarse en vano.
Pero su mera existencia es un gran logro. Porque como dijo Bargachi, ser homosexual en Marruecos no es muy difícil; lo que es imposible es declararlo. “Nos tratan como anormales”, deploró.
Las lesbianas viven una situación aun peor que la de los homosexuales varones. Su discriminación es doble; por ser mujer y por ser lesbianas.  

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