Pese a la levedad de la pena y a que carecen de antecedentes, los condenados cumplirán la pena de prisión, le dijeron fuentes de la defensa a la agencia EFE.
Los dos procesados, un estudiante de posgrado de ingeniería de 28 años y un desempleado de 20, negaron ante el juez las acusaciones que les fueron imputadas de "homosexualidad" y de "atentar contra la moral pública".
Ambos fueron detenidos el 2 de mayo en el coche de uno de ellos mientras estaba estacionado en un jardín público de Temara.
En sus primeras confesiones ante la Policía Judicial, que en Marruecos tienen valor de prueba aunque luego sean negadas en la sala, dijeron que se habían conocido en una página de contactos por internet y uno de ellos admitió que practicaba sexo a cambio de dinero, extremos que fueron negados hoy.
Los tres abogados que asistieron a los dos jóvenes evitaron en todo momento defender el derecho a la homosexualidad y centraron su defensa precisamente en asegurar que sus clientes no eran homosexuales ni estaban incurriendo en ninguna práctica sexual cuando fueron detenidos.
De hecho, uno de los abogados recalcó que no defendería a sus clientes si tuviera constancia de que eran homosexuales; otro subrayó que la falta de testigos anulaba el delito de "atentado contra la moral" y el tercero minimizó la dureza de la pena de cárcel al subrayar que los jóvenes ya han sido condenados por la sociedad y sus familias.
El proceso se desarrolló en un silencio excepcional, con gran número de periodistas. El fiscal solicitó "una pena ejemplarizante" y dijo que no pensaba entrar en detalles del delito "para no herir los sentimientos del tribunal ni del público".
Este es el segundo proceso en lo que va de mes contra homosexuales. En el anterior, dos hombres fueron condenados a la máxima pena, tres años de cárcel cada uno y a una multa de mil dirhams (90 euros) también por homosexualidad, una práctica que además de estar en el Código Penal tiene una severa condena social.
Ambos fueron detenidos el 2 de mayo en el coche de uno de ellos mientras estaba estacionado en un jardín público de Temara.
En sus primeras confesiones ante la Policía Judicial, que en Marruecos tienen valor de prueba aunque luego sean negadas en la sala, dijeron que se habían conocido en una página de contactos por internet y uno de ellos admitió que practicaba sexo a cambio de dinero, extremos que fueron negados hoy.
Los tres abogados que asistieron a los dos jóvenes evitaron en todo momento defender el derecho a la homosexualidad y centraron su defensa precisamente en asegurar que sus clientes no eran homosexuales ni estaban incurriendo en ninguna práctica sexual cuando fueron detenidos.
De hecho, uno de los abogados recalcó que no defendería a sus clientes si tuviera constancia de que eran homosexuales; otro subrayó que la falta de testigos anulaba el delito de "atentado contra la moral" y el tercero minimizó la dureza de la pena de cárcel al subrayar que los jóvenes ya han sido condenados por la sociedad y sus familias.
El proceso se desarrolló en un silencio excepcional, con gran número de periodistas. El fiscal solicitó "una pena ejemplarizante" y dijo que no pensaba entrar en detalles del delito "para no herir los sentimientos del tribunal ni del público".
Este es el segundo proceso en lo que va de mes contra homosexuales. En el anterior, dos hombres fueron condenados a la máxima pena, tres años de cárcel cada uno y a una multa de mil dirhams (90 euros) también por homosexualidad, una práctica que además de estar en el Código Penal tiene una severa condena social.
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