A la convocatoria para la manifestación convocada para el próximo 13 de enero en Francia en contra del proyecto de ley de matrimonio igualitario se han unido diversas agrupaciones de activistas musulmanes, entre ellas la influyente Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF), que agrupa a numerosas asociaciones de todo el país.
En un comunicado fechado el pasado 4 de enero, la UOIF llama a sus partidarios a que participen en la manifestación contra el matrimonio igualitario que tendrá lugar en París el próximo día 13. Como argumento para la convocatoria aducen que “este proyecto de ley, si llega a aprobarse, perturbará inevitable y peligrosamente las estructura familiares, así como el Código Civil”. Asimismo exigen “un auténtico debate sobre este asunto y la convocatoria de un referéndum”. Por su parte, el autodenominado “club de reflexión” Fils de France (Hijos de Francia) también se ha unido a la convocatoria. Se trata de una asociación de ciudadanos que tratan de aunar su condición de musulmanes con un fuerte sentido del patriotismo francés. En su propio comunicado alientan a la participación en la manifestación para “evitar una reforma fundamental de la familia que solo beneficia a un ultraminoritario lobby LGTB”.
En una tribuna en SaphirNews, un variopinto grupo de activistas, intelectuales, artistas y ciudadanos musulmanes de toda condición, firman un manifiesto en el que, a la vez que se suman a la manifestación del día 13, acusan a las asociaciones que defienden el proyecto de ley de impedir el diálogo constructivo cuando tachan de homófoba cualquier crítica al respecto. Inmediatamente después, argumentan su oposición al matrimonio igualitario en los siguientes términos: “Esta ley, si es aprobada, entrañará enormes cambios antropológicos y ocasionará una escalada de protestas. Si el amor como único principio convierte en legítima la arrogación de nuevos ‘derechos’, ¿qué respuesta daremos a los que desean el reconocimiento del incesto o la pedofilia?”
Aunque casi todas las confesiones religiosas mayoritarias en Francia han mostrado su disconformidad con el proyecto de ley de matrimonio igualitario, ninguna de ellas ha convocado “oficialmente” a sus fieles a la participación en la manifestación del 13. Tampoco el Consejo Francés del Culto Musulmán. En lo que respecta a la religión mayoritaria, la católica, el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal André Vingt-Trois, comentó su propósito de no acudir a la convocatoria, aunque añadió: “no digo que no vaya a saludar a los manifestantes”. El resto de obispos se muestra dividido entre quienes han decidido participar en la protesta, que a casi nadie escapa que ha sido promovida sobre todo desde sectores afines a la iglesia católica, y quienes temen que se asocie al catolicismo con excesos de orden político u homófobos. Ya en varias de las manifestaciones contra el matrimonio igualitario convocadas en diciembre, de hecho, los organizadores insistieron mucho en una escenografía “laica” y transversal que evitara transmitir la sensación de que es sobre todo la iglesia católica la que agita la protesta.
En un comunicado fechado el pasado 4 de enero, la UOIF llama a sus partidarios a que participen en la manifestación contra el matrimonio igualitario que tendrá lugar en París el próximo día 13. Como argumento para la convocatoria aducen que “este proyecto de ley, si llega a aprobarse, perturbará inevitable y peligrosamente las estructura familiares, así como el Código Civil”. Asimismo exigen “un auténtico debate sobre este asunto y la convocatoria de un referéndum”. Por su parte, el autodenominado “club de reflexión” Fils de France (Hijos de Francia) también se ha unido a la convocatoria. Se trata de una asociación de ciudadanos que tratan de aunar su condición de musulmanes con un fuerte sentido del patriotismo francés. En su propio comunicado alientan a la participación en la manifestación para “evitar una reforma fundamental de la familia que solo beneficia a un ultraminoritario lobby LGTB”.
En una tribuna en SaphirNews, un variopinto grupo de activistas, intelectuales, artistas y ciudadanos musulmanes de toda condición, firman un manifiesto en el que, a la vez que se suman a la manifestación del día 13, acusan a las asociaciones que defienden el proyecto de ley de impedir el diálogo constructivo cuando tachan de homófoba cualquier crítica al respecto. Inmediatamente después, argumentan su oposición al matrimonio igualitario en los siguientes términos: “Esta ley, si es aprobada, entrañará enormes cambios antropológicos y ocasionará una escalada de protestas. Si el amor como único principio convierte en legítima la arrogación de nuevos ‘derechos’, ¿qué respuesta daremos a los que desean el reconocimiento del incesto o la pedofilia?”
Aunque casi todas las confesiones religiosas mayoritarias en Francia han mostrado su disconformidad con el proyecto de ley de matrimonio igualitario, ninguna de ellas ha convocado “oficialmente” a sus fieles a la participación en la manifestación del 13. Tampoco el Consejo Francés del Culto Musulmán. En lo que respecta a la religión mayoritaria, la católica, el presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal André Vingt-Trois, comentó su propósito de no acudir a la convocatoria, aunque añadió: “no digo que no vaya a saludar a los manifestantes”. El resto de obispos se muestra dividido entre quienes han decidido participar en la protesta, que a casi nadie escapa que ha sido promovida sobre todo desde sectores afines a la iglesia católica, y quienes temen que se asocie al catolicismo con excesos de orden político u homófobos. Ya en varias de las manifestaciones contra el matrimonio igualitario convocadas en diciembre, de hecho, los organizadores insistieron mucho en una escenografía “laica” y transversal que evitara transmitir la sensación de que es sobre todo la iglesia católica la que agita la protesta.
Dos Manzanas
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