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Homosexualidad e islam: los gays no son bienvenidos en la mezquita

Ander Çetin, representante de la mezquita de Sehitlik
¿Podría un grupo de musulmanes deshacerse de prejuicios y acoger a gais y lesbianas como una muestra de respeto y tolerancia? ¿Y querrían los homosexuales visitar una mezquita para conocer mejor no solo el Islam, sino también a los jóvenes que profesan la fe de Alá? A estas preguntas quiso responder Ander Çetin, el representante de la mezquita de Sehitlik, cuando organizó un acto que debería haberse celebrado hoy lunes. Tras una visita guiada por el lugar de culto frecuentado mayoritariamente por ciudadanos de origen turco, se organizaría un debate donde unos y otros podrían dejar a un lado tabúes y lugares comunes e intentar entenderse. Pero finalmente no va a ser así. Tras las críticas procedentes de Turquía y de los miembros más conservadores de su comunidad, Çetin decidió cancelar la iniciativa.
“Queríamos hacer algo para luchar contra la homofobia entre los musulmanes y contra la islamofobia entre los gais. Pero hubo un malentendido porque algunos creyeron que nuestro objetivo era legitimar la homosexualidad. Por desgracia no hemos podido convencer a nuestros mayores de que no era así. Al final pensamos que sería mejor mantener el encuentro, pero no en la casa de Alá”, explicaba Çetin el pasado viernes, justo en el momento en el que Sehitlik, la mayor mezquita de Berlín, hervía de fieles que tras la plegaria charlaban tranquilamente con un té o un kebab servido en el patio junto al cementerio islámico.
Encuentros parecidos ya se habían producido en el pasado. Pero en esta ocasión la publicidad que se le dio a la iniciativa en los días previos aumentó la presión sobre sus impulsores. “¿Han permitido las autoridades religiosas turcas que anormales homosexuales franqueen las puertas de las mezquitas?”, se preguntaba hace unos días un periódico conservador turco, país que, entre otros gastos, paga el sueldo del imam de Sehitlik.
Es este un momento difícil para la imagen de los musulmanes en Alemania. Las noticias sobre los 550 ciudadanos crecidos en el país que han viajado a Siria o Irak para participar en la yihad de la mano de Estado Islámico estremecen al país. Ayer mismo, el periódico Welt am Sonntag informaba de la muerte de 60 alemanes que luchaban con la organización terrorista. Consciente de la creciente islamofobia que le rodea, Çetin se ha propuesto impulsar iniciativas para mostrar que la mayoría de los musulmanes no tienen nada que ver con los radicales islamistas. Por eso participó en un proyecto para luchar contra el antisemitismo en el que un rabino y un imam hacían visitas conjuntas a escuelas donde había un gran número de alumnos musulmanes. Y por eso se planteó la idea de llevar a los colectivos gais a la mezquita. “El Islam considera pecado los actos homosexuales, al igual que el sexo fuera del matrimonio. Pero eso no quiere decir que no estemos obligados a respetar a todas las personas. Si alguien comete un pecado, es una cuestión de su conciencia personal y de su relación con Dios. Según el Islam, todos somos candidatos al paraíso”, afirma desde su despacho.

Finalmente habrá un encuentro con gais, pero fuera de la mezquita
Bernhard Heider, responsable de Leadership Berlin, la organización corresponsable de la iniciativa, explica que al principio consideró un error cancelar el encuentro en la mezquita, pero que en los últimos días ha cambiado de opinión. “Pensé que tras esta decisión los medios de comunicación incidirían en la idea de que la religión islámica es machista y homófoba. Pero ahora creo que quizás es mejor que este tema no se trate de una forma tan emocional y politizada. Puedo imaginarme que un encuentro de este tipo tampoco sería posible en una iglesia católica de España. Pero creo que constituye una señal positiva el hecho de que los responsables de la mezquita quisieran organizar este encuentro”, asegura Heider.
Los ciudadanos de origen turco —ya tengan la nacionalidad alemana, la turca o ambas— superan los tres millones de personas, y forman la comunidad de procedencia extranjera más numerosa en Alemania. Su importancia demográfica se ha puesto de manifiesto con las visitas que el entonces primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, efectuó a distintas ciudades alemanas antes de la campaña para dar el salto a la presidencia de la República de Turquía.
El plan inicial de Çetin y Leadership Berlin no podrá llevarse a cabo. El encuentro tendrá lugar esta tarde en una Iglesia Evangélica. Ahí podrán intercambiar sus puntos de vista jóvenes musulmanes y miembros de colectivos de gais y lesbianas. “Es un paso importante. Pero todavía hay mucho camino que recorrer”, reconoce Çetin. “Quizás seamos pioneros. Pero estoy convencido de que dentro de unos años será posible celebrar un encuentro de estas características en nuestra mezquita”, concluye.
El País

Homosexualidad e islam: Irán, aquel país que presiona a los homosexuales a cambiar de sexo


Donya: "me sentía muy presionada y comencé a sentir la necesidad de cambiar mi sexo lo antes posible".

Irán es uno de los pocos países donde los actos homosexuales son castigables con la muerte.
No obstante, en los años 80, el fundador de la República Islámica, Ayatolá Jomeini, emitió una fetua (pronunciamiento legal en el islam) autorizando el cambio de sexo, aparentemente luego de quedar conmovido por el testimonio de una mujer que le confesó sentirse atrapada en el cuerpo de un hombre.
De modo que en la actualidad los clérigos aceptan que una persona puede tener el sexo equivocado.
Esto deja una cruda encrucijada para los gay iraníes: costearse una operación de cambio de sexo o huir del país.
Donya se encontró justo frente a esa disyuntiva.
Durante mucho tiempo mantuvo su cabello corto y usaba gorras, no velos.
Un día acudió al médico para que le ayudara a detener su período menstrual.
"Era muy joven, y realmente no entendía mi propio organismo", dijo. "Pensé que podía parar mis períodos, porque quería ser más masculina".
Si la policía le preguntaba por su cedula de identidad y notaban que era mujer, le recriminaban por su apariencia: "¿Por qué estas así? ¿Por qué no mejor te cambias el sexo?", le decían.

Meta personal


La intervención quirúrgica está siendo ofrecida como alternativa a personas que no son transexuales, sino gay.

"Me sentía muy presionada y comencé a sentir la necesidad de cambiar mi género lo antes posible".
Su primer paso fue comenzar a recibir un tratamiento de hormonas durante siete años.
Su voz se hizo más gruesa.
Pero cuando los doctores le propusieron la cirugía, ella consultó con amigos que habían pasado por la operación, y le comentaron que sufrieron muchos problemas.
Por eso comenzó a dudar si la intervención quirúrgica era el camino para ella.
"No tenía fácil acceso a internet para investigar sobre los efectos secundarios de la operación, dado que muchas páginas están bloqueadas. Pero recibí información de amigos que estaban en Noruega y Suecia", comentó.
"Me dije que primero tenía que conocerme mejor a mí misma…Ya había aceptado que era lesbiana y estaba feliz con eso para empezar".

Transexuales o gay

Aún cuando no hay una política oficial en Irán que obligue a las personas a cambiar de sexo, la presión social puede ser intensa.
Shabnam –que no es su nombre verdadero– es psicólogo en una clínica pública en Irán y dice que muchas personas terminan siendo empujadas hacia la decisión de la operación.
Los doctores reciben la instrucción de decirles a estos pacientes que están "enfermos" y necesitan tratamiento, comenta el psicólogo.
Usualmente son referidos a clérigos que les dicen que deben fortalecer su fe diciendo adecuadamente sus oraciones todos los días. También les ofrecen el tratamiento médico.
Y como las autoridades "desconocen la diferencia entre identidad y sexualidad", dice Shabnam, los doctores insisten en que necesitan recurrir al cambio de sexo.

Muchos homosexuales se sienten forzados a irse de Irán.

"Les dicen que todo es muy fácil. Les prometen nuevos documentos de identidad e incluso antes de la operación, permiso para caminar libremente por las calles usando la ropa que quieran. Les prometen un crédito para pagar la operación", explica el psicólogo.
Los simpatizantes con la política oficial alegan que los iraníes transgénero reciben ayuda para vivir su vida de un modo que los satisface y tienen más libertad que en otros países.
Pero la preocupación es que la operación de cambio de género está siendo ofrecida para personas que no son transgénero sino homosexuales, y pueden no tener la información para entender la diferencia.

Cifras en aumento

La agencia de noticias progobierno Khabaronline señala que los casos de reasignación de sexo aumentaron de 170 en 2006 a 370 en el 2010.
Las cifras pueden ser mayores. Un doctor de un hospital le dijo a la BBC que él solo había realizado más de 200 operaciones cada año.
En muchos países este tipo de operaciones incluye apoyo psicológico, tratamiento hormonal, y en algunos casos, operaciones adicionales que producen cambios drásticos en la vida de los pacientes.
Es un proceso complejo que puede tomar muchos años.
Sin embargo, este no es el siempre el caso de Irán.
"Creo que en realidad les están violando sus derechos humanos. Me entristece que organizaciones que supuestamente tienen un objetivo humanitario toman partido por el gobierno, en vez de hacerlo por la gente".

Ruta de escape: Turquía, luego Canadá

Para quienes toman la opción de huir del país, el camino no es menos difícil.

Arsham Parsi formó un grupo de apoyo para ayudar a homosexuales a escapar de Irán. La ruta suele ser Turquía y luego Europa o Norteamérica.

Dado que en Turquía los ciudadanos iraníes no requieren visa, usualmente se convierte en la primera escala.
De ahí frecuentemente solicitan asilo en un país de Europa o América del Norte.
Esa fue la experiencia de Donya, ahora de 33 años, quien optó por irse a Turquía con su hijo, producto de un breve matrimonio, y luego emigraron a Canadá, donde esperan recibir la condición de asilados.
En algunos casos la espera por asilo puede durar años. Mientras esperan pueden verse obligados a establecerse en ciudades rurales en Turquía, donde los prejuicios están más extendidos.
Arsham Parsi, quien llego a Turquía en 2005, explica que mientras vivía en Kayseri, en el centro del país, fue golpeado por personas y le negaron tratamiento médico para su hombro dislocado por ser gay.
Luego se mudó a Canadá, donde ahora tiene un grupo de apoyo, llamado el Tren Iraní para refugiados Gay.
Según Parsi, semanalmente reciben cientos de peticiones. En los últimos diez años han ayudado a casi 1.000 personas a irse de Irán.

BBC

94 EN PRISIÓN POR SER GAY, 75 EN ESPERA DE JUICIO

195

A nivel mundial, por lo menos 94 personas están encarceladas por haber violado las leyes que castigan los actos homosexuales. Además, por lo menos 75 personas más están en espera de proceso judicial por acusaciones relacionadas a la homosexualidad.

Esas son las cuentas en la última lista de 76Crimes.com, personas cuyas vidas han sido destruidas por las leyes antihomosexuales en algunos de los más de 76 países dónde la homosexualidad es actualmente ilegal. Hablar de 169 personas entre rejas o esperando un proceso judicial sobre acusaciones homosexuales es probablemente una atenuación extrema de este número de personas en el mundo, pero conocer casos precisos es complicado, sobre todo en los países sin libertad de prensa.

La lista echa un breve vistazo a los numerosos tipos de injusticia que afecta a las lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales a veces con efectos mortales.

Actualmente, la lista la conforman:

  • Nigeria (alrededor de 36 personas LGBT en prisión por homosexualidad),
  • Egipto (aproximadamente 18 en prisión y 10 libres en espera de un proceso),
  • Arabia Saudí (se calcula que 21 están encarceladas, según recientes informes específicos; de otros cientos de casos citados no hay ningún detalle),
  • Camerún (8 en prisión y 12 libres esperando un proceso), e
  • Irán (24 arrestadas y detenidas como “homosexuales y satanistas” en octubre de 2013; liberadas bajo fianza esperando un proceso sobre acusaciones no divulgadas).

Otros países en la lista son los siguientes:
  • la India (13),
  • Uganda (11),
  • Zambia (5),
  • Marruecos (2 especificados; otras decenas de personas habrían sido detenidas y juzgadas),
  • Senegal (2),
  • Los Emiratos Árabes Unidos (2),
  • Zimbabue (2), y
  • Malasia (1).

(Traducción propia para ÁfricaLGBT gracias a nuestra colaboradora Tasmania Ravelo Pérez. Puedes leer el idioma original en el enlace adjunto. Foto cortesia Agencia Mehr).


africalgbt.org

Barcelona: la Fiscalía pide expulsar a un marroquí que amenazó de muerte a jóvenes gays en el Eixample

La Fiscalía ha pedido expulsar de España durante cinco años a un marroquí que no tenía permiso de residencia y presuntamente amenazó de muerte a varios jóvenes en la zona barcelonesa del Eixample la madrugada del 5 de agosto de 2011.
"Maricones de mierda, hijos de puta, aquí solo pueden hablar los que les gustan las mujeres. Maricones que sois unos maricones", gritó Anasse D. a los jóvenes, que estaban sentados charlando en un banco de la calle Enric Granados en el cruce con Diputació, según la calificación previa al juicio previsto para esta semana y a la que ha tenido acceso Europa Press.
Uno de ellos le replicó instándole a que se fuera pero el acusado, sin mediar palabra, supuestamente le dio un puñetazo en la cara, con lo que los amigos se levantaron para auxiliarle, ante lo que Anasse D.sacó una navaja y los amenazó: "Ahora os vais a enterar maricones, os voy a matar".
El fiscal considera que debe imponerse al acusado -que estaba borracho y había tomado cocaína y hachís- un año de prisión por un delito contra la integridad moral y otros doce meses por uno de amenazas, pero que deben sustituirse por su expulsión de España y la prohibición de entrar durante cinco años.
También pide que indemnice a los jóvenes con un total de 2.000 euros por daños morales y, al que presuntamente agredió, con 57 euros más por las lesiones.
Europa Press

Irán prohíbe que chicos y chicas chateen en Internet

El líder supremo iraní, Alí Jameneí, ha hecho pública en su página web su decisión de prohibir que chicos y chicas que no se conocen chateen a través de Internet.
El portal de noticias conservador Rajanews anunció recientemente lo que denominó como una nueva fatua, que esta semana apareció en la página web del líder (www.leader.ir) en forma de respuesta a una pregunta de un fiel musulmán.
A la pregunta “¿Cual es su opinión sobre los chat “online” entre chicos y chicas?”, el máximo líder espiritual y político de Irán responde: “Dada la inmoralidad que habitualmente aplica a estos casos, no está permitido”.
El comentario del Jameneí tiene lugar después de que el pasado mes de diciembre fuese bloqueada en Irán la aplicación china WeChat, ampliamente utilizada en el país.
Poco después, los usuarios de redes como Instagram y Viber también sufrieron problemas de conexión durante horas o días, pero más tarde se levantó el veto y todas las estas redes volvieron a funcionar.
A principios de este mes el secretario del Comité para Determinar Contenido Criminal en la Web, Abdolsamad Jorramabadi, declaró que el filtrado de aplicaciones como WeChat, Viber, Tango y WhatsApp se pospondrá hasta que Irán desarrolle sus propias aplicaciones.
Según Jorramabadi, las aplicaciones de intercambio de fotos, mensajes y voz por el móvil y el ordenador son peligrosas porque “se puede intercambiar a través de ellas mucho contenido criminal” y, en concreto, porque “permiten recolectar y analizar información de inteligencia y enviarla a extranjeros”.
Más de cinco millones de páginas de Internet y redes sociales como Facebook y Twitter están bloqueadas en Irán y solo se puede acceder a ellas través de programas anti-filtros o VPN.
El veto también afecta a las aplicaciones de los teléfonos móviles, muchas de las cuales no se pueden descargar en el país.
Fuente: larazon.es

Australia aplaza la deportación del gay pakistaní

Un hombre gay de origen pakistaní que se enfrentaba a una orden de deportación el día de su cumpleaños a pesar de mantener una relación con un hombre australiano desde hacía cuatro años.
La noticia saltaba a los medios hace menos de una semana. Ali Choudhry lleva cuatro años viviendo en la la ciudad australiana de Brisbane y a principios del año 2012, él y Matthew Hynd se convirtieron en una de las primeras parejas homosexuales que registraron su unión civil en Queensland.
A pesar de eso, se enfrentaba a una orden de deportación a Pakistán, su país de origen en donde solo pasó los primeros años de su vida y no mantiene ningún contacto, ya que se crió en Estados Unidos y donde lahomosexualidad está fuertemente perseguida. Además, la deportación se iba a hacer efectiva el 8 de enero, el día de su cumpleaños.
El motivo por el que Choudhry no había renovado su visa de estudiante es que en enero de 2011 una inundación provocó que perdiese prácticamente todas sus posesiones y su hogar. Cuando el Departamento de Inmigración contactó con él para solicitarle la renovación de los papeles, lo hizo a su antigua dirección por lo que el joven nunca recibió el aviso.
Desde que se hizo público su caso, más de 120.000 personas firmaron una solicitud para que se frenase la deportación de Choudhry. Aunque se muestra feliz de que se haya frenado el proceso, reconoce a los medios quedesconoce cuál será su futuro.
Fuente: universogay.com

Juan Goytisolo: Homofobia y Lacras Sociales


Decir que he leído de un tirón, con apasionamiento, Mapa dibujado por un espía, de Guillermo Cabrera Infante, publicado por Galaxia Gutenberg en una cuidada edición a cargo de Antoni Munné, es quedarme corto. La inmersión en sus páginas ha sido para mí retroceder en el tiempo, un salto vertiginoso de medio siglo para vivir entre personajes que fueron mis amigos y otros muchos que frecuenté u oí hablar de ellos durante mis dos viajes de “turista revolucionario” a una Cuba que parecía encarnar la utopía de una sociedad libre, justa e igualitaria. Mi librito Pueblo en marcha,publicado en París en 1962, da buena cuenta de ello.
Durante mi segunda estancia en La Habana, en plena crisis de los cohetes, con miras a un guion de cine para Tomás Gutiérrez Alea que nunca se llevó a cabo, Cabrera Infante no estaba en Cuba. Había sido nombrado agregado cultural de la embajada de su país en Bruselas y allí residía cuando en junio de 1965 recibió la noticia de la grave enfermedad de su madre y llegó a La Habana justo para asistir a su entierro. Tras unos días de duelo, cuando se disponía a coger el avión de regreso, una llamada telefónica del ministro de Asuntos Exteriores se lo impidió. Raúl Roa quería hablar con él y no pudo embarcarse con los demás pasajeros.
Mapa dibujado por un espía abarca el periodo de cuatro meses entre esta salida frustrada y su costosa autorización para dejar la isla con destino a España en donde su novela Tres tristes tigres había sido galardonada con el premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral: un periodo lleno de tensiones e incidentes que desembocaron en su decisión de expatriarse con la amarga verificación de que Cuba ya no era Cuba y de que aquel país no era su país.
Ante el rumbo inquietante de la revolución hacia un sistema totalitario que alarmaba incluso a viejos militantes comunistas como el poeta Nicolás Guillén a quien Fidel Castro había tildado de “haragán” en una charla con los estudiantes (“¡Este tipo es peor que Stalin! Por lo menos Stalin está muerto pero este va a vivir 50 años más y nos va a enterrar a todos”, dijo Guillén a Cabrera Infante), los escritores cubanos llamados al orden desde el famoso encuentro con Fidel en 1961 y el cierre posterior del magacín Lunes de Revolución dirigido por Guillermo, se habían dividido entre quienes se atrevían a criticar abiertamente la deriva autoritaria del régimen como Walterio Carbonell y Martha Frayde, los críticos cautos como Carlos Franqui y Gutiérrez Alea (cuyo filme Fresa y chocolate fue un prudente ejercicio de disidencia) y los que se doblegaron a los imperativos doctrinales del “socialismo real” en el que, como dijo un libertario de Mayo del 68, todo era real excepto el socialismo.
Dada la imposibilidad de resumir aquí la pleamar represiva que afectaba a intelectuales, escritores y artistas reflejada en el libro, me detendré en uno de los elementos más significativos de lo que se conoce hoy como la Década Ominosa: la obsesión enfermiza del régimen contra los culpables o sospechosos de homosexualismo, calificados de “delincuentes sexuales”, obsesión que desembocó en el envío de decenas de millares de ellos a los campos de trabajo de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) poco después de la salida de Cabrera Infante de la isla.
La creación de un departamento del Ministerio del Interior, el de Lacras Sociales, era el vértice de una vasta pirámide de espionaje y control que a partir de los Comités de Defensa de cada barrio elaboraba casa por casa un censo de los sospechosos de desviación. Obviamente, los medios literarios y artísticos se convirtieron en el punto de mira de los celadores del orden y las buenas costumbres impuestos por la Revolución. El Teatro Estudio, el grupo cultural El Puente, los círculos intelectuales marginados por la línea oficial comenzaron a sufrir las consecuencias de esa manía persecutoria. El director de la revista Casa de las Américas, Antón Arrufat, había sido destituido de su cargo por haber publicado un poema de José Triana con alusiones homoeróticas e invitado a Cuba al icono de la Beat Generation Allen Ginsberg. En cuanto a Virgilio Piñera, detenido ya en 1961 en la primera redada organizada por los guardianes de la ortodoxia a ultranza y liberado gracias a la intervención de Carlos Franqui, vivía aterrorizado y con esa valentía suya que brotaba del miedo había discutido con sus amigos la idea de una manifestación ante el palacio presidencial para denunciar el acoso que sufrían por parte de Lacras Sociales y su jauría de malsines. Dicha manifestación que anticipaba la de los actuales activista gais en regímenes autoritarios y que en el contexto cubano de 1965 era inútilmente suicida no se realizó y el ministro del Interior, el comandante Ramiro Valdés y su adjunto Manuel Piñeiro siguieron con las suyas contra las “desviaciones y extravagancias” tanto de la santería africana de los lucumíes y abakuás como de los estigmatizados sodomitas.
El episodio más revelador de esa atmósfera paranoica que refleja el libro es tal vez el referido al autor por Tomás Gutiérrez Alea, mi amigo Titón: el del “juicio” al que asistió casualmente con dos colegas en la Federación de Estudiantes Universitarios contra dos alumnos acusados de contrarrevolucionarios, sentados en un estrado con el juez y sus acusadores ante una asamblea vociferante que no les concedía la palabra y exigía su expulsión. Las víctimas de aquella siniestra farsa eran un muchacho motejado de “raro” y una chica, de “egoísta y exquisita”. Los dos jóvenes y un asistente al acto que no alzó el brazo como los demás (“¡ojo, aquí hay uno que no votó!”) fueron excluidos de la universidad y después de aquel linchamiento purificador el raro, un alumno eminente de la escuela de Arquitectura, se arrojó del último piso del edificio en el que vivía. La epidemia de suicidios que diezmó las filas de la intelectualidad y la clase política cubanas durante aquellos años, epidemia analizada por Cabrera Infante en su obra Mea Cuba, se cobró una víctima más.
No quiero concluir estas líneas sin mencionar la digna y eficaz intervención de Lezama Lima para quitar hierro a las palabras del Walterio Carbonell ante un grupo de empresarios franceses salvándole así momentáneamente de la máquina represiva que se abatiría sobre él dos años más tarde acusado de fomentar un Poder Negro en la isla y el ostracismo y castigo de algunos fieles de Che Guevara como el embajador de Cuba en Bruselas Alberto Mora a quien su excompañero de lucha antibatistiana Ramiro Valdés visitaría más tarde en su celda de La Cabaña exhortándole a que confesara sus imaginarios crímenes contrarrevolucionarios, y Enrique Oltuski, enviado cuatro meses al penal de Isla de Pinos por haber pronosticado con acierto el fracaso de uno de los grandiosos planes agrícolas de Fidel.
La transformación del “desviacionismo” sexual en político y de ambos en una forma inicua de delincuencia constituye una de las páginas más sombrías de una Revolución que Cabrera Infante, como la inmensa mayoría de intelectuales cubanos, acogió con entusiasmo hasta que las sucesivas experiencias recogidas en el libro sobre su última estancia en la isla le convirtieron en este gran escritor de dentro desde fuera de Cuba que todos sus lectores admiramos.
Juan Goytisolo es escritor.

Fuente: ElPaís
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